PREMIADOS EN EL PRIMER CONCURSO LITERARIO DE ARTICULISMO

Fallo del jurado del I Concurso Literario de Articulismo (2016):

-1er Premio: Deslumbrantes, deslumbrados de Rafael Garrido Rodríguez (I.E.S. Luis Barahona de Soto, Archidona (Málaga)

-2er Premio: De camino en noviembre de Miguel San Martín Mantilla de los Ríos (I.E.S. Vicente Espinel)

-3er Premio: Sólo 5 minutos más de María Gómez Zayas (I.E.S. Manuel Alcántara)

La entrega de los premios del CONCURSO LITERARIO DE ARTICULISMO “Literatura en las Aulas. Piensa+Redacta+Publica” tendrá lugar el viernes 10 de febrero en la sede de la Caixa en Málaga -C/ Liborio García, 10, planta 3- a las 12.30 horas.

DESLUMBRANTES, DESLUMBRADOS

Cuando hoy miramos a nuestro alrededor parece que bajo toda esta comodidad no laten los ecos de lo que un día nos dijeron Melville, Cortázar o Bukowski. Paseamos sobre sus libros, a cámara lenta y bajo luces focales de bajo consumo, mientras nos preguntamos qué pueden seguir suscitando aquellos discursos polvorientos, además de una completa indiferencia. Acaso no fueran hoy poco más que apuntes a pie de página en un murmullo virtual, extraños jueces que dictaron palabras que ya no nos representan, movilizan ni conmueven.

Es curioso comprobar cuán irreales nos parecen esos escritores, apáticos y aburridos en ilustraciones de temarios. Olvidamos que un día estuvieron aquí, entre nosotros; y de hecho aún podemos encontrarlos, un poco más cambiados, pero con su palabra atemporal, inmaculada y certera, siempre dispuesta a ilustrarnos, mostrar el riesgo de desconocer la historia y volver a repetirla o ignorarla; algo necesario para un nuevo mundo que se pierde a sí mismo sin saber que, para hablar, hay que leer.

Un verso de la cantante Amaral dice ‹‹Medio deslumbrados, medio visionarios››, y solo veo el epitafio de mi generación. La era de la comunicación nos ha concedido el poder sin parangón del conocimiento casi infinito, hecho que nadie puede discutir, pero tampoco contemplar sin su revés. Somos unos genios, ¿pero a saldo de qué? Conocemos de todo y no sabemos de nada; solo dejamos caer nuestro cinismo allá donde vamos, creyendo cada cual que tiene una aclaración para eclipsar al común de los mortales, mientras pasamos de largo ante las bibliotecas, evadiéndolas casi con orgullo, menospreciándolas.

Nos veo a todos como un capitán Ahab a la deriva, en busca de una ballena blanca que ya otros cazaron. Solo cuando dejemos de intentar destacar, solo cuando abandonemos estas poses geniales, podremos crear algo nuevo.

Rafael Garrido Rodríguez (I.E.S. Luis Barahona de Soto, Archidona (Málaga)

DE CAMINO EN NOVIEMBRE

Noviembre. Noviembre tiene mala cara y color crudo. De camino, amaneciendo sobre Tomas Heredia arriba, tengo frío. La mochila me pesa menos que las miradas cansadas de las figuras sin cara con que me voy cruzando. La vida se intenta proteger metiendo sus manos en los bolsillos. No oigo mis pasos, pero tengo prisa. “Mira papito dame un besito, mira papito dame un besitooooo, dame, dame, dame …..”

Por la Alameda Principal los latidos de Málaga nos empujan y revuelven a todos de aquí para allá. Los semáforos siempre a lo suyo, venga rojo, amarillo y verde. Semáforo con muñeco rojo espero. Que distinto es esperar con tu mano en la mía. Semáforo con muñeco verde cruzo la calle en manada de ausentes. “Venga papito dame un besito, ay papito dame un besito, dame, dame, dame ….”

Alcanzar Puerta de Mar aún adormilada, con sus grises parpados metálicos todavía cerrados y soñando grafitis. Como cada mañana parece una enorme boca que me traga hacia sus adentros rumorosos. ¿Donde he puesto los Kleenes?. “Dame, dame, dame, ….tu si sabes lo que yo quiero papito”.

Calle Nueva ya me coge en forma. Caminares a ritmo de regaetón. Que no, que hoy no llego. Pero, ¿ha llovido esta noche?, joder, las zapatillas son casi nuevas.
Salvago y mis padres. Matemático. Mira, te acuerdas que aquí compre no sé que y que allí venias tú a no sé cuantos. Cada vez, cada vez lo mismo, papito.
La calle Comedias espera que alguien la bese para despertarse y de paso venderle algo. La camionetilla chorreante de LIMASA nunca ha sabido que es más vieja que fea. Casi quince minutos de caminata y me va clareando la cosa. Que si, que estudiar es necesario, que sin estudios no se va a ninguna parte, que …, ¡coño que ya me he enterado!. “Así,así, así, papito, más besitossss…..”.

Sí, he llegado a Dos Aceras. La sangre me sube y me baja. Vale, ya tengo ganas de irme y me duelen los pies. Cantar sin cantar y no pensar, cantar, cantar. En silencio, en gris, sobre los charcos pisoteados.

La puerta del “Gaona” me mira húmeda desde hace unos días. Será por las lluvias de noviembre. ¿Será que se han enterado de mis notas?.

Miguel San Martín Mantilla de los Ríos (I.E.S. Vicente Espinel)

SOLO CINCO MINUTOS MÁS

“Solo cinco minutos más”. Antes esta frase era sinónimo de “Déjame seguir leyendo”; ahora suele significar: “Quiero continuar jugando a la consola”.

La mayoría de niños y adolescentes prefiere tirarse horas con los ojos clavados en cualquier pantalla a pasar la mirada sobre las palabras de un libro. Si para colmo cuando eres pequeño lo primero que te dan a leer es un texto académico, continuamente asociarás la lectura con los deberes y siempre la recordarás como algo aburrido. Por ese motivo y por la continua incorporación de nuevas tecnologías, cada futura generación pasará más niveles y menos páginas que la anterior. Aunque en realidad, los amantes de los videojuegos no se diferencian tanto de nosotros, los lectores, como la mayoría de la gente piensa: ellos han vivido muchas vidas dentro de la consola, nosotros dentro del papel; ellos sufren por morir en la partida, nosotros lloramos por la muerte de un personaje… Y la mayor similitud de todas, la más obvia y quizá también la más dolorosa, es esta: tanto los mundos virtuales adonde ellos se han transportado como a los que hemos viajado nosotros con la imaginación, son inexistentes. Por desgracia, el único mundo real es este. Tal vez por eso me gusta tanto leer, pues así me evado de la realidad, que en cuanto a dolores y penas se refiere supera con creces a la ficción. Además, sin importar cuál adjetivo se use para describir el final del libro, te va a hacer sentir mejor: si es feliz, te alegras por los personajes, y se te contagia su felicidad; si es triste, te hace sentir agradecido por tus propios bienes. Precisamente en eso se diferencian los videojuegos de los libros: terminarte una partida puede querer decir “victoria” o “derrota”, pero acabarte un libro siempre será una victoria.

María Gómez Zayas (I.E.S. Manuel Alcántara)

Saludos,