El enfoque de la migración más allá de las cifras

El VI Congreso Internacional de Periodismo reúne a periodistas y expertos en ayuda humanitaria para analizar el papel de los medios en la movilidad humana.

Reposar las historias, ponerse en la piel de los protagonistas, darle continuidad al relato más allá de la llegada y tratar los hechos con responsabilidad fueron las principales conclusiones del VI Congreso Internacional ‘Periodismo y Migraciones’ que la Fundación Manuel Alcántara, en colaboración con la Diputación de Málaga, celebró durante los días 23 y 24 de octubre. Unas jornadas en las que se puso el foco en los movimientos migratorios y su tratamiento informativo y donde también los profesionales de la ayuda humanitaria dieron su visión de un fenómeno que está transformando la sociedad europea.

 

Daniel Howden, redactor jefe de ‘Refugees Deeply’, web especializada en informaciones sobre la crisis de refugiados y temas migratorios, que inauguró el ciclo de ponencias, expuso su visión sobre la sensaciones que provoca la inmigración en Europa, donde “cualquier oleada de africanos y de barcos de las ONG se ven como una amenaza para nuestra cultura”. El periodista británico denunció la situación de corrupción que sufren países africanos como Libia, donde los intereses de países como Italia y Francia están en los holdings energéticos, o Níger, que es de los países que más ayudan reciben de la UE. “Cuando la ayuda llega a estos países corruptos es gracias a las ONG”.

”Los fondos que la UE da al Gobierno son del 75%, pero uno de cada diez nigerinos está al límite de la malnutrición. Sin embargo, existen bases militares y de drones de origen francés, italiano y alemán”. Según Daniel Howden, Níger se beneficia de 800 millones de euros de la UE pero ese dinero acaba en seguridad gubernamental y material para las fuerzas policiales pero no para invertir en estrategias que impidan que los nigerianos tengan que abandonar su país. “Estamos diseñando traficantes con políticas que deberían controlar la migración”, apuntó.

Para aportar la versión de lo que ocurre al otro lado de la valla que separa África de Europa, el congreso contó con el testimonio de Mahmud Traoré, el activista senegalés que tardó tres años en llegar desde su país a Ceuta desde donde dio el salto a la Península. El coautor del libro ‘Partir para contar’ relató una travesía llena de calamidades, injusticias y despotismos. Para Mahmud Traoré, que actualmente trabaja como carpintero en Sevilla, los medios de comunicación tienen un papel “fundamental” para dar a conocer el fenómeno de la inmigración, pero a su juicio, deberían de aportar una visión más real porque “llegan más africanos por Barajas que saltando la valla”, y añadió que no todos los migrantes salen de sus países por motivos económicos, “muchos van huyendo de las guerras”.

CONTAR EL VIAJE

Los periodistas Mikel Ayestarán, Olga R. Sanmartín y Nicolás Castellano conformaron la primera mesa de debate de la tarde junto a Traoré y la investigadora Ruth de Frutos, que ejerció de moderadora. Ayestarán, freelance en Oriente Medio, propuso a los asistentes “un viaje desde la dirección contraria” para hablar de los ciudadanos occidentales que viajan a países como Irak o Siria buscando el “sueño negativo” de la guerra santa. “En esta oleada de euforia a la llamada del Islam, existen sirios, iraquíes y una legión extranjera que ha sido el brazo más cruel, los combatientes, los torturadores. Son personas que han crecido con nosotros”, recordó.

Para la redactora de El Mundo, Olga R. Sanmartín, la inmediatez del periodismo está reñida con el tiempo y el espacio que se necesita para contar un viaje. “Los inmigrantes siguen sin ser protagonistas de su propia historia”, añadió. Para Rodríguez Sanmartín, el tiempo del periodista se contradice con el tiempo de la vida, “pretendemos que una persona que ha hecho un camino que dura años nos cuente su vida en media hora, se haga la foto y salir pitando para escribir la crónica en 45 minutos”. En este sentido, incidió en que el relato “tiene que reposar” y debe incluir el “antes y el después del viaje”. “Los periodistas fracasamos cuando le queremos dar continuidad al relato”, aseveró Nicolás Castellano, periodista de la SER, criticó la utilización que los medios hacen de las cifras, la efervescencia de las noticias y el “paternalismo” de la prensa a la hora de explicar la causas por la que los migrantes llegan a nuestras costas. Señaló elementos que “distorsionan el mensaje”, como el el uso “irresponsable del lenguaje” y el enfoque discriminador, y puso como ejemplo lo sucedido el pasado 26 de julio en el salto de la valla de Ceuta con titulares que en su opinión contribuían a “criminalizar” a todos lo que saltaron, cosificándolos como “una masa violenta a los que hay que combatir”.

LA MIRADA LOCAL
Los periodistas malagueños Leonor García de Málaga Hoy; Ana Pérez-Bryan, de Sur; y José Antonio Sau de La Opinión de Málaga participaron en la segunda jornada del congreso proporcionando la mirada local de la migración. Historias dramáticas que se viven a pie de calle y que quedan en un segundo plano cuando se imponen las cifras y las voluntades políticas. “No podemos garantizar que las palabras salven vidas pero sí sabemos que el silencio mata” sentenció la periodista Carmen Escalante, moderadora de la primera mesa de la mañana.

Leonor García incidió en la “obligación que todos tenemos de contribuir a la mejor asistencia de los inmigrantes” y la de los medios de comunicación es la “de denunciar los déficit y las carencias en las infraestructuras de acogida o denunciar la vulneración de sus derechos”.

Por su parte, José Antonio Sau recalcó la necesidad de separar la información de sucesos de las noticias de migración, creando un área de periodistas especializados “con piezas profundas, analíticas y contextualizadas”, así como promover un foro de debate entre medios y ONG. Además, puso el acento en el hecho de que los periodistas “hemos dejado de ser neutrales para ser equidistantes”.

En el lado más humano de la migración se situó Ana Pérez Bryan, para remarcar que los periodistas tienen “que ser los ojos y las voces de estas personas, utilizando un lenguaje que muestre la dureza de sus historias”. Además, resaltó que los medios de comunicación deben ser “fiscalizadores de las administraciones públicas” y estar en contacto permanente con las ONG.

CRUZANDO LAS FRONTERAS

Expertos en la ayuda humanitaria como el director de Salvamento Marítimo, Ignacio López; José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz; y Arantxa Triguero, presidenta de Málaga Acoge, ofrecieron su perspectiva sobre el trabajo que realizan las organizaciones no gubernamentales y su relación con la prensa.

Ignacio López explicó las principales líneas de trabajo de la entidad, cuyo principal objetivo es “que nadie se muera en el mar”. “Hay muchas personas en riesgo porque salen en embarcaciones precarias en las que viajan un gran número de personas y hacen muchas millas”. López recordó que Salvamento Marítimo “no está dentro de la política migratoria, no se les preguntan las razones por las que han salido de su país, cuál es su origen, su raza o su sexo”. “Nuestro trabajo es salvar la vida en el mar y los profesionales lo hacen de una manera satisfactoria con una gran carga de trabajo en los últimos meses. Es muy importante agradecerles el esfuerzo que están haciendo”, añadió.

“Estamos jugando con fuego y es muy peligroso” insinuó José Chamizo, haciendo un llamamiento a los medios y a los poderes públicos para frenar el discurso “fascista” que usan los movimientos migratorios para vivificar la xenofobia. El ex Defensor del Pueblo Andaluz denunció la situación de los menores acogidos una vez que cumplen la mayoría de edad y “se quedan en la calle porque las administraciones no tienen recursos” e insistió en “sensibilizar a la sociedad”, porque “la inmigración no es un mal, es un derecho humano básico”.

La presidenta de Málaga Acoge recordó que los medios son los encargados de narrar los acontecimientos sociales y contribuyen a crear opinión pública y a que los poderes públicos pongan el foco de atención en un punto determinado. “Se habla con malestar y con miedo de lo que pasa con la migración, pero si vemos los titulares de los medios comprendemos esa visión negativa de la sociedad. Todo ello unido a la falta de información de los países de origen de las personas migrantes hace que tengamos una visión negativa”. Arantxa Triguer subrayó que “todos somos responsables de lo que leemos en los medios de comunicación, de contrastarlo y analizarlo”.

EL PUNTO DE PARTIDA

Contar las historias que hay detrás de los inmigrantes, tratarlas desde su punto de vista y saber qué ocurre después de la llegada fueron las propuestas de la jornada vespertina. El fotoperiodista Javier Bauluz advirtió de que con el tema de la migración y los refugiados “nos estamos jugando el futuro de los próximos 100 años” porque se está convirtiendo en “una lucha de amor-odio, empatía y xenofobia, democracia y fascismo”. El ganador de un premio Pulitzer persisitió en la idea de “contar lo que les pasa a estas personas, no la de quienes los acogen y ayudan” para añadir que se debe mostrar “a las personas como personas, como madres que sufren, no como masas oscuras que vienen a invadirnos”.

Fue la misma línea en la que se posicionó la periodista de El País Lola Hierro, que resaltó la importancia de “conocer las historias que hay detrás de las personas”. La coordinadora del blog ‘Migrados’ relató que su labor era “traer historias de allí pero no siempre las negativas, se están haciendo muchas cosas importantes más allá de la valla”.

La experta en Comunicación Lucía Benítez, por su parte, habló de su propia experiencia y reflexionó sobre las historias que desde los medios se están contando. “Conocemos muy poco del periodismo africano, tendrían que ser ellos quienes nos contaran las historias. Nosotros las contamos desde nuestro punto de vista. Nunca recibimos noticias de lo que pasa en los países africanos desde el origen”.

UN ACERCAMIENTO A LAS MIGRACIONES

“No hay que quedarse solo en el titular, que a veces es lo único que se lee”, apuntó el coordinador en Andalucía Oriental de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) Francisco Cansino en la última mesa de debate del congreso, invitando a la prensa a ser “responsables” y dar un enfoque más global y profundo a las informaciones. “A lo mejor hace falta contar lo que hay después de esa llegada”, apostilló. El coordinador de CEAR, que apostó por mejorar la comunicación entre los periodistas y las ONG, también quiso referirse al desconcierto que provocó en Europa la foto de Aylan, el niño sirio fallecido en las costas de Turquía en 2015. “La imagen impactó porque Aylan estaba en una posición en la que muchos padres hemos visto dormir a nuestros hijos, parecía uno de los nuestros”, dijo. “Han muerto miles de ‘aylanes’ pero no eran como él”.

La historia personal de la escritora marroquí Najat El Hachmi enmarca los temas sobre los que reflexiona en sus obras. Y así lo transmitió para explicar cómo la literatura le permite resistirse a ser “carne de titular”, porque “no hay figura más presente en los medios que la mujer musulmana”. Residente en Cataluña, Najat El Hachmi señaló que “los inmigrantes siempre estamos en esa foto fija del momento de la llegada, antes y después no hay más vida. La literatura es un modos eficaz de romper esos estereotipos del momento de la llegada, de llevar o no pañuelo, es un instrumento para mostrar lo que nos pasa sin caer en el sentimentalismo”, añadió.

Fue el presidente de Reporteros sin Fronteras Alfonso Armada el último en intervenir incitando a la prensa a hacer “un ejercicio de autocrítica”, porque “estamos contribuyendo a reducir la complejidad del mundo y los hechos a emociones, provocando finalmente reacciones políticas atroces”. Además, en referencia al enfoque periodístico de la inmigración, resaltó que lo importante “no es la materia que tratas sino cómo la tratas” y en este sentido destacó “el periodista debe ayudar al lector a ponerse en el lugar del otro y esto se consigue con tiempo, con dedicación, con cercanía y sin prejuicios”.