Manuel Alcántara

Manuel Alcántara (Málaga 1928) es poeta y columnista de opinión. Su estreno poético fue en 1951 -a la edad de 23 años- en el entorno de los cafés literarios de Madrid, en el sexto recital de la III Serie de lecturas poéticas denominadas ‘Versos a medianoche’. En 1953 estrenó Alforjas para la poesía en el teatro Chapí, obteniendo algunos premios en los Juegos Florales de Lorca y Gijón. Dos años más tarde, con su primer libro Manera de Silencio (1955), obtuvo el Premio de Poesía Antonio Machado y, posteriormente, el Premio Nacional de Literatura por Ciudad de entonces (1961)

En cuanto a la prensa, su inicio fue tardío, en 1958 y con 30 años de edad en La Hora. Semanario de los Estudiantes Españoles. El salto a la prensa nacional se produce a través del diario Arriba, a partir de ese momento sus colaboraciones en diversas publicaciones fueron ininterrumpidas y muy conocidas, por lo que pronto alcanzaría las cabeceras más importantes de la prensa española, logrando los más reputados galardones: Mariano de Cavia, González Ruano y Luca de Tena.

Ha colaborado en los diarios Pueblo, Ya, Arriba, Marca y La Hoja del Lunes. Además, ha participado en la revista Época y en numerosos programas de Radio Nacional de España o la COPE. También ha colaborado en Televisión Española, en espacios relacionados con el fútbol, deporte del que es un gran conocedor. Como corresponsal deportivo ha viajado por Sudamérica, Italia y Japón.

Desde hace más de 20 años, escribe una columna diaria que es publicada en la contraportada de los diarios del Grupo Vocento (entre otros Diario Sur, El Correo y Las Provincias), como primera firma.

Actualmente reside en el Rincón de la Victoria (Málaga) y sigue en activo, siendo considerado a sus 88 años el “decano de los columnistas” por su labor en este campo (lleva más de 50 años escribiendo en diversos medios de comunicación)

Esta institución cuenta con el apoyo del escritor:

“Yo lo que quiero es que la Fundación sea un centro donde vayan amigos y se mueva la cultura, no eso que llaman el culto a la personalidad, no, eso es una pamplina. Me gusta que se haya hecho en vida, porque ahora puedo decir gracias.”